VEINTICINCO SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

17 agosto 2016

Cuando el celular controla nuestras vidas

Tecnologías |  Lic. Ángel María Ventura R.> Licventura@hotmail.es

Celularitis, cuando el celular controla nuestras vidas
Cuando hablamos de enfermedad, nos referimos a un trastorno de uno de los órganos  del cuerpo que se enferma por alguna causa; en  el campo de la medicina y de la sicología se pueden encontrar múltiples trastornos, tanto a nivel físico como sicosomático. En el área de la comunicación existe una enfermedad que sin yo estudiar medicina, la definiría como Celularitis. Es muy frecuente entre niños, adolescentes, jóvenes,  adultos y personas de edad avanzada que se han dejado infectar de este síndrome, llamado Celularitis aguda.

      La Celularitis es una enfermedad infectocontagiosa, producida por el mal uso de celulares y tabletas que contribuye con la sordera, la ceguera, la soledad, la pérdida de sueño, la convivencia familiar y otros males que van llenando el corazón y la mente de malas acciones y hábitos que poco a poco van consumiendo al ser humano y llenando la masa encefálica con alas de cucaracha como dice el común de la gente. Es bueno destacar que ésta no es una enfermedad hereditaria ni congénita.

      Este virus ha ido infectando a estudiantes, profesores, médicos, enfermeros, abogados, amas de casa y hasta curas conocidos han sido presas de esta terrible enfermedad.  Pero ¿Cómo se propaga y se contagia esta enfermedad?  La respuesta es sencilla: desde los países capitalistas, que son los dueños de las empresas de las telecomunicaciones, llegan hasta nosotros las ondas y las señales lanzadas por las compañías telefónicas; estas se alojan en las antenas colocadas en los picos y montañas más altas del país y desde allí envían los destellos de Facebook, Messenger, Whats App, Tango, Instagram, Live, Skype, Twitter, Viber, Snapchat y otros rayos candentes que van llegando como bobo,  como tetera o como el biberón del video-juego para los niños.

       La Celularitis contribuye con la imprudencia, la indecencia, la indisciplina, la falta de delicadeza, el divorcio y hasta con el mal gusto de las personas que nos acompañan en una reunión,  una asamblea o en una aula de clase.    


        Como inexperto en el manejo de esta enfermedad, pero sí en el mundo de la lengua, recomiendo que: si no ha sido infectado con este virus, vacúnate y si ya lo posee, porque eres portador del mismo, tratas de erradicarlo de tu mente y de tu corazón para que tú y los suyos no caigan en desgracia. ADH 801.

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