VEINTICINCO SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

08 diciembre 2015

Entrevista a Juan Carlos Castilla

Entrevistas | Luz Edwards  *


La tierra está enferma y el ser humano es el principal responsable. Juan Carlos Castilla, Premio Nacional de Ciencias (Chile), plantea que es necesario abrir los ojos a esta realidad. Inspirado por la encíclica del Papa Francisco Laudato Sí’, propone un cambio de mentalidad y una acción colectiva que comienza en la familia.
A Juan Carlos Castilla le gusta decir que en Chile hoy no hace falta una alfabetización en temas de cuidado ambiental, sino una pre-alfabetización: “Aprender a hacer el palito de la A. En esa etapa estamos”. Esto lo sabe porque regularmente da charlas a escolares, profesores, universitarios, autoridades de gobierno o gerentes de empresas, y siempre se encuentra con una audiencia que queda boquiabierta a sus datos respecto del daño que produce al ambiente la actividad humana actualmente o, por ejemplo, o cuánto anhídrido carbónico captura una planta.

También observa frecuentemente errores conceptuales, como la confusión entre ecología y ecologismo, o el mal uso del adjetivo “ecológico”. “Decir que un bus es ecológico porque contamina poco es un sinsentido. La ecología no es la contaminación. Lo mismo que llamarle ‘punto ecológico’ a un sector donde se instalan basureros”, ejemplifica.
¿Qué es la ecología y en qué se diferencia del ecologismo?
- La ecología es una ciencia y como ciencia tiene sus hipótesis, sus paradigmas, y un modo de hacer, que es el método científico. Una definición simple sería: ecología es la ciencia de las interacciones. Interacciones entre organismos, de ellos con el ambiente y viceversa; por ejemplo, quién se come a quién, quién compite con quién, quién gana y quién pierde en la interacción, qué pasa cuando aumenta la productividad, cuál es y qué pasa con la interacción del ser humano… Eso estudia el ecólogo: cómo funcionan los sistemas naturales. El ecologismo, es otra cosa. Es una agrupación, una postura, una tendencia, una mezcla de posiciones, de política, de filosofía, de economía, de ciencia también… y hasta puede transformarse en un partido político, como el Partido Verde, o en organizaciones no-gubernamentales, como Greenpeace. No digo que sea peor o mejor; sólo que es otra cosa.
¿Y usted como ecólogo, siendo científico, tiene alguna postura?
- Sí, la tengo. Lo que hace el ecólogo es trabajar en interacciones y tratar de entender cómo funcionan los sistemas bio-físicos. ¿Para qué trato de entenderlas? Con esa pregunta, se abre un mundo. Yo personalmente, trato de entenderlas para, en último término, ayudar a mejorar el bienestar humano. Ese es mi propósito último como ecólogo. Esto, ya que para mí algo fundamental es que el ser humano es parte del ambiente: así como otros organismos son parte de mi ambiente, yo soy parte del ambiente de esos otros seres.
¿Somos poco conscientes de esa realidad?
- Sí, muy poco conscientes. Hablamos como si la naturaleza quedara en la Patagonia; lejos de nosotros, cuando el ser humano es también la naturaleza. Cuando yo digo algo sobre las ballenas, estoy diciendo algo sobre el ser humano. Yo tomo una posición. Para mí el ser humano está por sobre las ballenas y eso no quiere decir que no me importen las ballenas. Quiere decir que mi filosofía ecológica se enfoca muy preferentemente hacia el bienestar humano.
CIEGOS AL DAÑO QUE PRODUCE EL CONSUMISMO
El efecto de algunas acciones humanas sobre el ambiente es cada vez más dañino y la mayoría de las personas continúa sin enterarse. Lo de “No tirar papeles al suelo” parece estar ya superado, pero no es suficiente. Juan Carlos Castilla explica que el problema del cambio climático y el calentamiento global es hoy uno de los más graves y el más importante de difundir, pues las acciones y decisiones de cada uno de nosotros repercuten en su agudización.
¿Qué es lo esencial que debemos saber acerca del cambio climático?
- El anhídrido carbónico es un gas, una molécula que se representa como CO2. Esa molécula cuando llega a la atmosfera vive aproximadamente 100 años antes de destruirse. Hace 800 mil años, había entre 200 y 280 partículas de CO2 por millón. Desde la revolución industrial hasta ahora, aumentó a 400 partículas por millón. ¿De dónde salió eso? De la actividad humana. Esto se exacerbó en 1945, al terminar la II Guerra Mundial. Dejamos de pelear y nos convertimos en consumistas desenfrenados.

QUIÉN ES
Juan Carlos Castilla es Ecólogo Marino. Profesor Emérito y académico del Departamento de Ecología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica de Chile. En 2010 recibió el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas por su contribución al estudio de los ecosistemas costeros. También ha recibido reconocimientos internacionales.

¿Y cuál es la principal causa de la acumulación de CO2?
- Detrás de cada cosa que adquirimos y de muchas de nuestras actividades diarias, hay emisión de anhídrido carbónico; ya sea porque lo que compramos se fabricó con uso de combustibles fósiles o porque nosotros mismos lo generamos; por ejemplo, cuando nos desplazamos en auto, cocinamos o nos duchamos. Vivimos en un mundo hiper-consumista que quema petróleo; donde en vez de tener una cartera, se tienen 10; y 15 camisas y 40 pares de zapatos. Ésa es la relación y de ahí proviene más del 50% del CO2 que se almacena en la alta atmósfera y ha incrementado muy súbitamente el efecto invernadero y está modificando el clima.
Pero no lo vemos. Como tampoco percibimos el aumento de temperatura provocado por el efecto invernadero. ¿Cree usted que por eso no hacemos nada al respecto?
- Efectivamente, el CO2 es invisible al ser humano: sin un color y sin olor. Se sabe que en los últimos 100 años la temperatura de la tierra ya aumentó en 0,7 grados promedio. Y se sabe que aunque desde hoy dejáramos de emitir anhídrido carbónico, el que ya está estacionado en la atmósfera hará que la temperatura aumente en unos 2 grados en los próximos 40 años. ¿Qué dice uno? Ah, qué rico, va a hacer más calor, o me da lo mismo. Pero para el sistema atmosférico y climático no da lo mismo. Porque si aumenta la temperatura, aumenta la evaporación del agua del mar; eso lleva a que haya más nubes, por eso cambian los sistemas de presión, los periodos de sequía o de lluvias elevadas e imprevistas, muy posiblemente por esa razón cambia en duración y frecuencia el Fenómeno del Niño o La Niña; los vientos cambian, el clima cambia. Todo esto se sabe. Está descrito. Pero pocas personas han tomando conciencia de ello.
¿De cuánto CO2 soy responsable?
A Juan Carlos Castillo le gusta dar datos que abran los ojos a las personas y los acerque a darse cuenta de que todos somos responsables del problema del calentamiento global. Aunque unos sean más responsables que otros, sin duda.
 Cada chileno emite, en promedio, 5 toneladas de CO2 anuales. Eso significa que Chile emite 0,3% del total mundial. Un habitante de Estados Unidos emite, en promedio alrededor de 20 toneladas, y un habitante de Ghana, 0,5. El detalle por país de 2011 está en datos.bancomundial.org/indicador/EN.ATM.CO2E.PC
 Existen calculadoras online para saber de cuántas emisiones genera cada uno basándose en datos como el medio de transporte utilizado, combustible de calefacción, frecuencia de visitas al mar, etc.
Quién es

* Escrito por Luz Edwards / Hacer Familia Nº 230 / 10 Octubre 2015

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