VEINTICINCO SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

25 octubre 2015

Cuidando la salud familiar

Cultura y Vida | Lic. Pedro B. Grullón T., LMSC

Cuidando la salud familiar
La salud familiar es la resultante de la interacción dinámica interna entre los miembros de la familia y el medio. Es un proceso único e irrepetible en cada familia, con dinámica y cambios, pero en una constante búsqueda del equilibrio.
Se entiende la salud familiar no como un estadio, sino un proceso continuo. Se construye a diario en la toma de decisiones, en la forma que se educan, se socializan y viven los valores.
Toda la dinámica familiar logra mejor el equilibrio necesario con la dulzura de  la enseñanza cristiana y la práctica de la ley del amor que suaviza las situaciones difíciles, las comparte y saca a flote, con el gozo del triunfo, la conciencia nítida y la voluntad de propiciar bienestar a todos.

La salud familiar va mas allá de las condiciones físicas y mentales de sus miembros; brinda un entorno social para el desarrollo natural y la realización personal de todos los que forman parte de ella.
Diferentes autores que estudian el rol de la familia en función de las relaciones que se establecen en este grupo familiar, valoran la importancia que tiene ella en la formación de la personalidad, y hacen referencia a su carácter sistémico.
La Lic. María T. Ortíz  G., en su trabajo “Salud Familiar” refiere: “La función educativa y de satisfacción de las necesidades afectivas y espirituales funciona como vinculo para la familia contribuir a la formación de valores, educación y socialización de sus miembros. Esta función adquiere un carácter específico ya que depende del sistema de regularidades propio de cada familia”.
Además de los cuidados de la salud física y emocional, es primordial la salud espiritual. Esta repercute en todos los ámbitos de la salud familiar.
Factores que contribuyen a la salud familiar:
-                  Enfoques, vivencias y propuestas a la luz de la palabra evangélica. Es lo que traza la pauta, la dirección.
-                  Capacidad de asumir cambios. Jerarquía y roles claros, evitando la rigidez en las reglas…
-                  Especialmente los adultos deben  esmerarse en dar ejemplo de moderación y control, incluso en situaciones conflictivas, que son multicausales. No explotar, no ladrar en vez de hablar. Paliar y solucionar dificultades actuando como mediadores. Elegir la mejor vía para la familia. Destacar logros y sugerir medidas saludables en forma amorosa…
-                  Responsabilidad y honestidad, apoyo mutuo para superar fallos.
-                  Ver la familia como una integridad en interacción. Si alguien falta, no caerle encima, no castigarlos severamente, evitar cólera, sino mostrar comprensión y dar apoyo para superar el fallo y lograr la homeostasis, el bienestar.
-                  Dar seguimiento a los miembros en labores escolares, sociales, espirituales y comunitarias.
-                  No usar motes ofensivos ni comparar. Destacar solo las cosas buenas en los demás.
-                  Busque alguna hora para estar juntos en familia. Dedique tiempo a los  miembros de la familia y planee actividades recreativas saludables.
-                  Vigile que la familia sostenga mente clara, libre de oscuridades, confusiones y toques morbosos.
-                  Evitar el divorcio que trastorna y perturba  la familia.
Es importante tomar medias y prevenciones cuando hay niños y niñas en casa. Se advierte de controlar las citas médicas, escolares, lúdicas y evitar las complicaciones respiratorias, que constituyen anualmente el 25% de los 16 millones de muertes de niños.

Mantener buenas relaciones en la familia, con respeto mutuo y practicando la ley del amor, favorece la salud familiar.  Garantiza éxito en todos, atrae buenos amigos y suscita miembros valiosos en la sociedad. ADH 793

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