VEINTICINCO SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

28 junio 2015

Encíclica Alabado Seas del Papa Francisco

Documentos | Jesús Bastante*
"Alabado seas"
La encíclica "verde" del papa
Y, al fin, vio la luz. "La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería". Es una de las muchas frases impactantes que se recogen en "Laudato Si" (Alabado seas), la nueva encíclica del Papa sobre "el cuidado de la Casa Común".
Un auténtico "Cántico a las criaturas" del siglo XXI, en el que el nuevo San Francisco advierte del "gemido de la hermana Tierra", acosada por un brutal cambio climático y la "cultura del descarte", que necesita urgentemente un cambio de rumbo antes de que sea tarde. Un texto que, sin lugar a dudas, marcará un antes y un después para el futuro del planeta y de sus habitantes.
"Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático (...). Si la actual tendencia continúa, este siglo podría ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos", subraya el texto, que está siendo presentado en estos momentos, y en el que Bergoglio arremete contra los poderes políticos y económicos del planeta, que azotados por la corrupción, llevan al mundo y a sus habitantes hacia su autodestrucción, ante la "general indiferencia" del hombre y la mujer de hoy.
"El gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo", afirma, rotundo, el Papa, en este texto llamado a marcar un antes y un después en las relaciones del ser humano con el planeta. Y también, un llamamiento a una "valiente revolución cultural" que arremeta contra los poderes políticos y económicos y que abogue por un empoderamiento de la sociedad civil.
"La sociedad debe obligar a los gobiernos a desarrollar normativas, procedimientos y controles más rigurosos", afirma el pontífice, quien se muestra implacable con el sistema que impuso "la salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el sistema entero".
"A cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle", incide el pontífice. "Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco".
El documento cuenta con una introducción, seis capítulos y dos oraciones finales. "Laudato Si" arranca con una declaración de intenciones: "Nuestra casa común es también como hermana, con la cual compartimos la existencia". Una hermana, la Tierra, que "clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella", pues "hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla.(...). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra".
¿Cuáles son los ejes que atraviesan la encíclica? El propio Pontífice lo explica: "La íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida".
El texto, en el que Francisco se dirige no sólo a los católicos, sino "a cada persona que habita este planeta", incluye las aportaciones de los papas anteriores y del patriarca Bartolomé, "con el que compartimos la esperanza de la comunión eclesial plena". Y un recuerdo especial para San Francisco de Asís, "un modelo bello que puede motivarnos", y el "ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad (...) Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados (...). En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior".
En la introducción, Francisco ya deja claras sus intenciones: "Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos". Y es que "el mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza".
"El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común.(...) Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos", clama Francisco, haciendo "una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta".
"Lamentablemente -prosigue el Papa-, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas". Por ello, "necesitamos una solidaridad universal nueva". *Jesús Bastante, Religión Digital. A seguidas,  el autor comenta los 6 capítulos de la encíclica. ADH 792
Texto íntegro de la Encíclica aquí
Comentario de Leonardo Boff aquí

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