VEINTICINCO SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

30 enero 2015

¿Cómo incentivar que los niños sueñen?

Educar | Daniela Vieira Papapietro Cómo incentivar que los niños sueñenAunque nos parezcan pequeños aún, es muy importante que los niños sepan trazarse objetivos en la vida: porque tener sueños nos va dando direccionalidad, sentido, motivación y transformando en los protagonistas de nuestra propia vida.
A menudo observamos lo rápido que pasa todo. Es como si existiera una exigencia implícita en ‘avanzar,’ aunque muchas veces no sabemos bien para dónde. Y cuando esto ocurre, nos podemos sentir confundidos, frustrados y poco motivados
 Pienso que es muy importante detenerse un momento, conectarse con uno mismo y reflexionar sobre: “¿Qué quiero lograr?”, “¿Para qué quiero lograrlo?”, “¿Cómo me voy a dar cuenta que logré aquello por lo que he estado luchando?”, “¿Qué me aportará esto en mi vida?”.
¿Cuántas veces hemos tenido esta conversación con nuestros hijos? Incluso a esta edad, aunque nos parezcan pequeños aún, es importante que sepan trazarse objetivos en la vida. Tener sueños nos va dando direccionalidad, sentido, motivación y transformando en los protagonistas de nuestra propia existencia.
Lo anterior puede sonar bastante convincente y simple, pero: ¿cómo incentivo a mis hijos a soñar?, ¿cómo los acompaño?A continuación revisaré algunas características que tienen que tener los objetivos y los sueños, para poder abrir espacios de conversación con nuestros hijos.
  • Los objetivos deben ser enunciados en positivo: plantear lo que quiero lograr, en vez de aquello que no quiero hacer. Es muy distinto declarar: “Quiero dejar de ser flojo en Matemáticas” a: “Este año haré todas las tareas de Matemáticas que el profesor me de”.
  • Los objetivos deben ser concretos y medibles: muchas veces nos planteamos como objetivos: “Ser feliz”, “ser responsable”, “ser respetuoso”. Si bien son objetivos positivos, aluden a algo abstracto y al posible valor que hay detrás del objetivo mismo. Es así como, quizás, para una persona “ser feliz” implicaría estar tres meses de vacaciones en una playa paradisíaca y para otra, “ser feliz”, es tener un trabajo con ciertas características y condiciones específicas.
Cuando en la consulta los niños me dicen: “Hoy me porté bien”, mi pregunta es “¿Qué fue lo que hoy hiciste bien?” y las respuestas abarcan una amplia gama de frases. Para algunos portarse bien es “lavarse los dientes todas las noches”, para otros “levantar la mano para hablar”, o “saludar a la profesora y compañeros todas las mañanas cuando llego al colegio”. Por esto, los objetivos tienen que ser concretos y medibles en una conducta concreta, observable.
  • El objetivo debe depender de la persona que se lo plantea y no de lo que hagan o dejen de hacer los demás. El objetivo debe ser auto-responsabilizado. Lograrlo debe estar bajo el control del que se lo propone y no de los demás, como por ejemplo: “Que mi hermana sea más cariñosa conmigo”, o “que mi papá me rete menos”. En estos casos tendríamos que acompañar a nuestros niños preguntándoles: “¿Qué tienes que hacer tu para que eso suceda?”. Esta pregunta pone el foco en el niño y no en los demás y lo conecta con un rol más activo y protagónico.
  • Los objetivos deben tener el factor tiempo en sus enunciados. Esto ayudará a que sean aún más concretos y medibles. Es distinto ponerse como objetivo: “Hacer más deporte” que: “Este semestre (agosto a diciembre) voy a trotar, durante 30 minutos, dos veces a la semana”.
• Finalmente, es importante conectar el objetivo con el valor que hay detrás.
Todo objetivo está generado por uno o varios valores (salud, amor, honestidad, libertad, respeto, diversión, lealtad, seguridad, amistad). Los autores O´Connor, J. & Lages. A. señalan en base a esto: “Cada cosa que deseamos en el mundo material es la expresión de un valor que queremos satisfacer. Es fundamental respetar, en cada una de las acciones que tomas para alcanzar tu objetivo, el valor que inicialmente lo generó. Es necesario vivir ese valor a lo largo del camino que te conduce al objetivo final”. Hacer Familia Nº 217 / 11 Agosto 2014.

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