VEINTICINCO SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

07 julio 2014

Ordenaciones MSC

Ordenaciones MSC "No fueron ustedes que me eligieron"Los Misioneros del Sagrado Corazón y las familias Veras Mendoza, Núñez Ureña, Genesté, Rodríguez y Rosario, celebraron las ordenaciones de Rafael, Sumner y Sandy, sacerdotes. Osiris y Enrique, diáconos; en el Santuario La Altagracia, Nagua.Los Misioneros del Sagrado Corazón -MSC- celebramos dos acontecimientos muy importantes en los meses de mayo y junio: la fiesta de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y la fiesta del Corazón de Jesús. Este año 2014 con mucho agradecimiento por la consagración de cinco Misioneros del Sagrado Corazón -MSC- para el ministerio sacerdotal y diaconal: 2 diáconos transitorios y 3 sacerdotes. Si bien nuestra primera vocación no es la de ser sacerdotes o diáconos, sino la vocación a la vida religiosa, damos gracias a Dios por el llamado que nos hace a servir a las comunidades cristianas mediante el ministerio presbiteral. El 17 de mayo a las 3 de la tarde Rafael Veras Mendoza y Osiris Lisandro Núñez Ureña, fueron ordenados sacerdote y diácono, respectivamente, por imposición de manos de Mons. Valentín Reynoso Hidalgo, obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago, en el Santuario Nuestra Señora de la Altagracia, de Nagua. El sábado 14 de junio, a las 9:30 de la mañana, en Puerto Príncipe, fue la ordenación sacerdotal de nuestro compañero Sumner Genesté. El 21 de junio, a las 9:30 de la mañana, en el Santuario Nuestra Señora de la Altagracia de Nagua, Enrique Rodríguez fue ordenado diácono y Sandy E. Rosario, ordenado sacerdote, por imposición de manos de Mons. Fausto Mejía, obispo de San Francisco de Macorís. No hay mejor manera de promover un valor que encarnándolo de manera ejemplar y decidida en medio de la realidad en la que se vive. La conclusión del proceso de formación con la cual una persona se prepara para ser presentada al obispo para ser consagrada al ministerio sacerdotal, es un buen indicio de que Dios sostiene nuestra Congregación y la alimenta para que continúe su propia misión de revelar el corazón de Dios. En nuestro país, junio ha sido una buena ocasión para alegrarnos y dar gracias a Dios por el don de vocaciones que se consagran a él para acompañar la vida eclesial. Felicitamos a los nuevos diáconos y sacerdotes, pidiendo al Señor que los llamó para que les dé la gracia de perseverar en amor y fidelidad a su llamado.

0 comentarios :

Publicar un comentario

Gracias por participar con tu comentario