VEINTICINCO SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

06 marzo 2014

Amistad en tiempos de Facebook

Comunicación | P. Juan Tomás García, msc.
Al entrar febrero nos asalta febrilmente la temática del amor y la amistad. Partiendo de una concepción delimitada de la amistad, quiero compartir algunas opiniones acerca de la incidencia de las redes sociales, especialmente Facebook en la relación de amistad entre las personas. Asumo la amistad como un estado de relaciones primarias, cercanas e íntimas entre nosotros. La amistad definida como relación fraterna y confiada que nos acerca y fortalece en los distintos momentos por los que podemos atravesar en el ejercicio de la vida. Vista esta definición podemos concluir que no cualquier relación es una relación de amistad.
En las redes sociales se le llama amistad al hecho de tener a una persona agregada a nuestra página, sin más. En cierto sentido nos estamos abriendo a esas otras personas a las que respondemos agregando a nuestros “amigos” pues tendrán la posibilidad de conocer nuestros datos personales publicados en nuestros muros. Esta acción de agregar a una persona a mi lista de amigos extiende la posibilidad de conocer mis datos personales a muchísimas otras personas que accederán a ellos a través de las páginas de esos amigos agregados. Cuando alguien entra a la página de un amigo agregado en nuestros muros, ese alguien accede a nuestros comentarios, y publicaciones, pues éstos han sido publicados en su muro. No se trata de proteger las tendencias al secretismo pero sí cuidar el pudor, la intimidad personal.
Recuerdo que de jovencito sintonizaba una radioemisora en la que se desarrollaba un programa de dos horas cada domingo, dedicado a fomentar las relaciones amistosas entre los dominicanos y dominicanas. Los animadores del programa publicaban los pedidos de amistad de las personas que escribían con esta finalidad y sus direcciones y expectativas en torno a la amistad deseada. Se leían cartas de amigos que saludaban afectuosamente a un indeterminado grupo de amigos y amigas y hasta se dedicaban canciones, poemas y deseos públicamente. Me atraía mucho esta programación y aún cuento con amigas y amigos iniciados en ese medio masivo.
Entiendo que la palabra amistad engloba cada vez más tipos de relaciones y modos de compartir elementos de nuestras vidas. Lo que no podemos es igualar el término cuando nos referimos a relaciones verdaderas, profundas y eternas, a las relaciones superficiales consistentes en saludos e intercambios de “me gusta” y de frases efímeras. Si profundizamos un poco en el tipo de amistad vivida en facebook, nos daremos cuenta que se trata de un medio de mantenernos en contacto, no necesariamente de manera profunda ni duradera. En las amistades “facebookianas” prevalece mucho la competencia absurda y cuantitativa a la hora de agregar personas a nuestros contactos. Cada vez más nos encontramos con personas solicitando ser admitidos en nuestros círculos sin necesariamente conocernos ni ser conocidos por nosotros, solo para acrecentar el número de sus amigos, o por satisfacer sus curiosidades.
De todas maneras, me parece que esta red social ha ayudado a muchas personas a reencontrarse y a rehacer amistades interrumpidas en el tiempo y el espacio. Si bien existen millones de internautas que utilizan vanamente estos medios para decir cuanto le viene al pensamiento, sin medir el grado de significación que pueda tener, también es cierto que facebook ha acercado a otros millones de manera positiva y enriquecedora. Tenemos que elegir a nuestros amigos y amigas.

Concluyo invitándoles a valorar la amistad como un don preciado. Si tenemos la capacidad de relacionarnos con los demás es porque Dios nos ha creado con este poder. Todas las amistades no son iguales, sepamos tener, apreciar y mantener amistades verdaderas en las que confiamos plenamente y sin temor a ser traicionados. Con relación a nuestras amistades dentro de las redes sociales, aprendamos a publicar solamente aquellos datos de nuestra personalidad que puedan ser conocidos por la sociedad. No olvidemos que son redes públicas y una vez escrito un dato, “escrito está”, nadie nos garantiza la discreción ni la intimidad. Felicidades a todos y todas en el mes del amor y la amistad. Adh 776 Febrero.

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