VEINTICINCO SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

30 enero 2014

Abandono lucha contra el Hambre

Solidaridad | Oxfam Intermón Abandono de la lucha contra el hambreEl hambre es la mayor lacra que existe en el mundo y acabar con él está al alcance de nuestras manos. Sin embargo, el objetivo de Naciones Unidas de reducirlo a la mitad en el año 2015 no se cumplirá. Los avances en ese campo han sido decepcionantes, y existe un alto riesgo hoy de que se pierda lo logrado y empeore la situación alimentaria de la población mundial. La aplicación de políticas erróneas, la reducción drástica de la ayuda al desarrollo, la inacción contra el cambio climático, el incremento del acaparamiento de tierras y un modelo de desarrollo rural a gran escala que olvida al pequeño productor y al desarrollo rural, son algunas de las causas que explican que el sistema alimentario mundial no funcione para todos. Informe Estas son algunas de las conclusiones del informe “Acabar con el hambre, al alcance de nuestras manos” que hizo público Oxfam Intermón y que llama la atención sobre la necesidad de que gobiernos, empresas y ciudadanos promuevan cambios radicales en la forma en la que se producen, distribuyen y consumen los alimentos. “El hambre no es contagiosa, pero en los lugares más pobres se transmite de generación en generación. Supone un círculo vicioso que obstaculiza el desarrollo de las personas que lo padecen, de todo un país o región. Se genera y perpetúa por decisiones políticas que propician un reparto injusto de los recursos para favorecer a una élite que persigue incrementar beneficios, en lugar de cultivar alimentos” afirma Lourdes Benavides, autora del informe. Unos 500 millones de pequeños agricultores de países en vías de desarrollo producen alimentos para un tercio de la población mundial. Sin embargo en las últimas tres décadas la ayuda oficial al desarrollo (AOD) destinada a la agricultura se desplomó del 20,4% al 3,7%. De la misma manera, la crisis financiera está sirviendo de excusa para rebajar los porcentajes de la AOD total, lo que supone una reducción de inversión en servicios sociales básicos, que son una red de protección para los más vulnerables. España es el país que más ha recortado su contribución al desarrollo global, reduciéndola en un 70% en los últimos tres años. Pero no es el único. En su conjunto, los países donantes han rebajado su contribución al desarrollo olvidando las promesas de incrementar las dotaciones para agricultura a largo plazo. “Esto en la práctica supone claudicar en la lucha contra el hambre”, afirma Benavides. ¿Negocio o derecho humano? El informe resalta que, paralelamente, la cantidad de tierra cultivable por persona se ha reducido a casi la mitad desde 1960 y se ha disparado el negocio de compra-venta de la tierra. En sólo una década (del 2000 al 2010) las compras o arrendamientos de tierras por inversores extranjeros en países en desarrollo representa una superficie equivalente a ocho veces el tamaño del Reino Unido, suficiente como para producir alimentos para mil millones de personas. Sin embargo, estas compras tiene un carácter especulativo o se destinan a monocultivos para la exportación o a la producción de agrocombustibles. Un ejemplo claro es Paraguay, el país con mayor nivel de desigualdad de América Latina y ocupado masivamente por el cultivo de soja, en el que los pequeños agricultores están siendo expulsados de sus tierras y no pueden cultivar sus propios alimentos. La producción de alimentos se ha convertido en un gran negocio, en lugar de una actividad que debe cubrir un derecho humano básico como es el de la alimentación. La paradoja de Paraguay es que produce alimentos para 50 millones de personas, pero 1,3 millones de paraguayos pasan hambre. Acabar con el hambre es posible Erradicar el hambre requiere de una multiplicidad de acciones. Los alimentos no son como cualquier otro bien, no puede ser objeto de especulación: la alimentación y la producción de biocombustibles no pueden entrar en competición. Los estados deben asumir su responsabilidad y diseñar políticas que modifiquen el rumbo actual. Desde una apuesta por la inversión pública en la agricultura a pequeña escala y por los sistemas locales de producción de alimentos, un compromiso ambicioso con la lucha contra el cambio climático y contra la degradación medioambiental que no esté condicionado por criterios económicos. Hasta políticas redistributivas, que incluyen la promesa de luchar contra la pobreza en el mundo, invertir en políticas sociales para que los más pobres puedan cubrir sus necesidades básicas. Finalmente, con políticas recaudatorias justas y acabando con la evasión y elusión fiscal. “Se necesita de una nueva gobernanza internacional con reglas más justas, más transparentes y democráticas para un gobierno global por el interés común, que asigne los recursos de manera más eficaz. Es decir un gobierno que no favorezca los intereses de las grandes corporaciones y regule en favor de la mayoría”, concluye Benavides. El informe resalta que para acabar con el hambre se necesita un triple reto: producir y consumir de forma más sostenible, reducir las desigualdades en el acceso a los recursos y las decisiones y disminuir la vulnerabilidad ante el cambio climático y la volatilidad de los precios de los alimentos. Y por último, se necesita una ciudadanía global consciente y activa, comprometida con los derechos humanos y la erradicación del hambre que muestre que puede cambiar el sistema alimentario presionando a los gobiernos, a las multinacionales, consumiendo con responsabilidad, consciente del poder que ejerce con decisiones cotidianas, y siendo solidaria con las causas de otras ciudadanías y sociedades civiles organizadas de los países en desarrollo. Oxfam Intermón denuncia el abandono de la lucha contra el hambre: 17 personas mueren cada minuto en el mundo a causa del hambre, 9 millones anualmente.Datos clave sobre el hambre- 842 millones de personas en el mundo pasan hambre (una de cada ocho según la FAO) - Desde 1990 ha disminuido el número de personas que pasan hambre en un 17% a nivel global. Sin embargo, esta cifra enmascara regiones en las que el hambre no ha disminuido o incluso ha aumentado, como el África Subsahariana o Asia occidental. - En el planeta se producen alimentos suficientes para alimentar a toda la población. Sin embargo el 98% de los pobres del mundo viven en países en desarrollo y la mayoría (entre un 75% y un 80%) son agricultores. - La ayuda oficial al desarrollo de los países donantes ha caído en los últimos años. España es el donante que más ha recortado la AOD, rebajándola en un 70% desde 2010. - La ayuda a la agricultura y el desarrollo rural de los países donantes se ha reducido del 20,4% al 3,7% en las últimas tres décadas. - Según los últimos datos de la FAO, el hambre en el mundo se redujo en un 17% en las últimas décadas. Sin embargo esta reducción global enmascara estancamientos y retrocesos en zonas del mundo como el África Subsahariana o Asia Occidental. - Más de nueve millones de personas mueren cada año en el mundo por causas relacionadas con el hambre. 25.000 cada día, 17 cada minuto. - De los 7,6 millones de niños menores de cinco años que mueren cada año, la tercera parte está relacionada con la desnutrición, es decir, 2,6 millones muertes cada año, 7.100 cada día, 296 cada hora.

0 comentarios :

Publicar un comentario

Gracias por participar con tu comentario