VEINTICINCO SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

17 febrero 2013

Vida Cotidiana | Informe: Vivir juntos sin casarse. Los hombres lo ven como sexo sin compromiso, dice un estudio, las mujeres, en cambio, piensan que es como un paso previo a casarse y que se hace por amor. No protege del divorcio ni la ruptura. “¿Y si vivimos juntos?”, dijeron él y ella llenos de ilusión. Pero en realidad querían decir cosas distintas y estaban pensando en cosas distintas, según un estudio de la Universidad de Michigan que pronto se publicará en la revista Journal of Family Issues. Ella piensa que vivir juntos es un paso previo (intermedio) hacia el matrimonio, que es un paso más hacia el compromiso, la vida adulta. Él, en cambio, piensa que es “una manera conveniente y con poco riesgo” de probar el producto. “Poco riesgo” quiere decir “poco o nulo compromiso”, sensación de provisionalidad y salida fácil. Cuando les preguntas las desventajas de la cohabitación, la mujer lo compara con el matrimonio: “veo menos legitimidad y compromiso que en el matrimonio”, admite. El hombre, en cambio, ni piensa en compararlo con el matrimonio: al oír la palabra “desventajas” recuerda cuando vivía sólo y dice: “cohabitar limita mi libertad”. Las diferencias son entre hombres y mujeresEsos son los principales resultados de una investigación con 96 hombres y 96 mujeres de EEUU, de entre 25 y 30 años, repartidos a partes iguales entre blancos, negros e hispanos. Los investigadores les hicieron entrevistas en profundidad y también grupos de enfoque, y hablaron de las razones que lelvan a las parejas a cohabitar o lo que cambia cuando asumen esta relación. Smock llevó a cabo el estudio con Penélope Huang, del Colegio Hastings de Leyes en la Universidad de California; Wendy Manning de la Universidad estatal Bowling Green, y Clara Bergstrom Lynch, de la Universidad estatal del Este de Connecticut. La investigación tuvo el apoyo de donaciones del Instituto Nacional Eunice Kennedy Shriver de Salud Infantil y Desarrollo Humano. Los entrevistados dieron tres razones básicas para vivir juntos:- Poder pasar más tiempo con su pareja (algo que se podría conseguir de otras formas) - Compartir la carga financiera (una razón economicista) - “Comprobar” la compatibilidad (algo que nunca se ha demostrado que la cohabitación consiga: al contrario, muchos estudios muestran que los que cohabitan antes de casarse luego se divorcian más). Las mujeres mencionaron el “amor” como una razón para vivir juntos tres veces más a menudo que los hombres, en tanto que los hombres mencionaron el “sexo” como una razón para vivir juntos cuatro veces más que las mujeres. A pesar de las distintas expectativas, Smock afirma que los jóvenes ven la cohabitación como algo poco menos que inevitable, como “algo que ha de ocurrir”… una especie de fatalismo acrítico más que una opción consciente y razonada. Los niños que nacen de la cohabitación, víctimas de separaciónEn 2010, Pamela J. Smock y la Universidad de Michigan ya estudiaron los efectos de la cohabitación y publicaron en el “Journal of Marriage and Family” (con el título: “Married and Cohabitating parents´ Relationship Stability” ) que una vez se han tenido en cuenta los factores étnico-estadísticos, se descubre que los niños que han nacido en parejas cohabitadoras multiplican por cinco su riesgo de vivir la separación de sus padres, con respecto a los niños nacidos dentro del matrimonio. Fuente: Católicos.net. Cohabitar aumenta el riesgo de divorcio y rupturaLa mitad de las parejas de Estados Unidos que cohabitan se casan a los tres años. Pero haber “probado” a su pareja no les protege de la ruptura en absoluto. Hay estudios estadounidenses sobre ello, pero los canadienses son más claros todavía: un estudio del profesor Zheng Wu, de la Universidad de Victoria, llega a la conclusión de que quienes viven juntos antes del matrimonio se casan más tarde y se divorcian más.

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